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martes, 11 de noviembre de 2008

TODO SALE AL REVÉS Y EL AMOR BARATO





Hoy me ha salido todo al revés. No he dado pie con bolo. Hay días cómo que pareces una muerta viviente, estás viva porque comes, cagas y meas, ya que  por lo demás ni sientes ni padeces. Como una perra zombi y torpona. Así llevo todo el día. Y gracias a dios que hoy ÉL tenía el bueno subido, porque si encima llega a estar también como un zombi (qué lo está muchas veces) aquí se forma la de sanquintín. Anoche no dormí bien y de ahí viene todo. Esta mañana en el desayuno ÉL me ha pedido entre churro y churro (ahora me está comiendo muy bien, luego llegaran las rebajas cuando la promoción de la peli), que le buscara discos de amor loco. Ya os he dicho que esa es una de mis obligaciones, buscar y colocar. No en vano estoy estudiando Biblioteconomía por correspondencia . Me he ido al cuarto de la música donde yo lo tengo todo muy bien archivado con sus fichas, sus colores, sus números y sus derechos de autor correspondientes. Es decir tengo una lista que va de los que más cobran a los que menos por utilizar sus canciones para las películas. Que este hombre como le gusta tanto la música y las canciones se nos va una parte de la producción en ello. Y hay que advertirle siempre cuanto cuesta la cancioncita de turno que a ÉL se le antoja. En esto su hermano me insiste mucho, su cuñada también. A lo que iba, que me pierdo. El caso es que yo no sé que coño me ha pasado pero en vez de buscar amor loco he buscado, y encontrado, amor barato. Tú fíjate como somos las personas humanas y como actúa la psique. Como le da la gana y como vaca sin cencerro muchas veces. Qué tendrá que ver loco con barato. ¿O sí?. Porque estamos hablando de amor, loco o barato (Mi madre llama a Barak Obama, Barato Bama). No tiene nada que ver porque cuando sufres por un amor loco y quieres olvidarlo, no te vas de compras a las tiendas baratas. No. No te fijas en nimiedades, tú estás a otra cosa.  El caso es que me he presentado en su estudio con una retahíla de discos con el tema de amor barato como fondo. Y ÉL  me ha dicho: "¿Amor barato? Si yo te he pedido amor loco. Qué tonta estás a veces Mary". En que coño estaría yo pensando. Menos mal que lo tengo todo bien organizado y he tardado un pliplas en buscarle los discos de amor loco. Luego me ha mandado que busque algo de amor rural de ambiente isleño. Poco, de eso no hay mucho. Le he dicho que lo mejor es que se lo encargue a ese ángel que tiene de compositor, a Alberto. Que primor de muchacho y que listo y que rápido entiende lo que ÉL quiere. Y no es fácil porque su cine exige mucho melodismo. Y es un melodismo armónicamente muy articulado con la esencia y la apariencia narrativa  de las músicas  de gran articulación melódica, y pasión. Es muy bueno este vasco en lo suyo y luego tiene esa carita también de bueno y sufridor que parece un franciscano. Le voy a preguntar un  día si ha estudiado para cura. Tiene pinta y paciencia. (OS PONGO UN CARTEL DE UN DOCUMENTAL SOBRE UN AMOR LOCO LOCO, DOS DE LOS DISCOS CON LOS QUE HE TRABAJADO ESTA MAÑANA Y A ALBERTO, ESE ANGEL DE LA MÚSICA.)

martes, 28 de octubre de 2008

UNION OF DOMESTIC DIRECTORS OF EUROPEAN CINEMA


Hoy estoy escribiendo desde Paris (oh). He venido a la reunión anual de la UDDEC, Union of Domestic Directors  of European Cinema (Asociación de Chachas de Directores de Cine Europeo).  Yo formo parte de la directiva desde hace ya varios años. ÉL es el único director español que tiene chacha en esta importante e influyente asociación. Yo este año ocupo la secretaría de acción sindical, es decir comparo los sueldos de cada una y si me conviene me lo callo y si no lo digo. Somos 6 en la directiva.  La chacha del danes Lars Von Trier es la tesorera, se llama Hanne, es simpaticona  pero muy dogmática en el tema de las perras.  La de prensa que se llama Ana Li es una chacha muy estricta con su señorito, el director francés Luc Besson (le exige hasta que figure su nombre en los títulos de crédito de las pelis). La de asuntos internos es muy amiga mía,  muy enrollá y la hostia de solidaria, se llama Rachel y trabaja de chacha con Ken Loach (es la que menos cobra de todas).  La secretaría de relaciones con las demás chachas la lleva la  chacha de  Wim Wenders y se llama Karin, yo la llamo Viki, porque me recuerda a una vikinga que vi una vez en una película; es igualita la tía. Y la nueva presidenta, que para eso hemos tenido la reunión, se llama Angelina y es la chacha del director  italiano Giuseppe Tornatore. Yo hubiese preferido a la chacha de Roberto Benigni, Vicenteta, es mu cachonda, yo ya la conocía porque habíamos hablado por teléfono muchas veces, pero ha salido la de del Tornatore, que no parece mala chacha. Se llama Francesca, es de Nápoles.  La UDDEC tiene cómo principal fin velar por nuestros derechos que son especiales y muy  diferentes a los del resto de las chachas, no es que nosotros seamos mejores, no. Pero ellos sí. Y claro ese matiz hace que nuestro trabajo y nuestra idiosincracia sea también diferente. Todas somos iguales y para nada somos elitistas  ni otras chorradas parecidas cómo me dijo un día la maleducada de la chacha de Trueba. No la pegué una hostia en todo el coño porque una es más elegante y con más sentido de la responsabilidad, que si no la mato. Me la encuentro en el centro comercial y me dice a voces, la ordinaria, que porqué ella no podía pertenecer a la UDDEC, que quién me creía que era yo y que si pitos y que si flautas. Menuda envidiosa. Las reglas no las pongo yo, eso para empezar. Y luego que mi señorito en Europa es más importante que el suyo cien mil veces. Y mira que a mí sus películas me encantan, me rio mucho con ellas, pero las reglas son las reglas. Pues casi nos pegamos, menos mal que llegó Sole, la chacha de Amenabar, que es un encanto de muchacha y frenó a esa fresca y maleducada.  Todas no podemos pertenecer a la UDDEC porque entonces eso sería como el coño de la Bernarda. Nosotras tenemos otros problemas y otras reivindicaciones que no tienen las demás. Por ejemplo en esta reunión hemos tratado mucho nuestro eterno problema de nuestros derechos de autora. Queremos que nos paguen un plus por cada escena o cada dialogo que esté basado en algo de nosotras. Y es que se están pasando. La pobre Karin dice que en la última película de su señorito, Wim Wenders, aparece una empleada domestica que incluso la ha llamado Karin, como ella. No hay derecho. Nosotras no nos negamos a ser fuente de inspiración, pero coño que se estiren un poco y nos den un plus joder. Y cómo no lo cumplan vamos a hacer huelga, seremos chachas robots, nada de naturales. A ver si así.